DE CARNE, LECHE Y EVOLUCION

DE CARNE, LECHE Y EVOLUCION

La carne es alimento de hombres, carne pura y no leche que se queda para los imberbes. Solo deberían comer carne los cazadores, aquellos que se enfrentan con valentía a su presa, como hacían nuestros ancestros primitivos. Hace falta el factor de incertidumbre, el riesgo, la adrenalina para que la caza sea un trofeo digno de incorporarse al organismo del héroe. Sí señor. Todo un héroe será aquel que asimilando la fiereza de la bestia alimente su naturaleza. Curiosamente este es un principio utilizado por algunos chamanes en la selva amazónica de Brasil que lo ritualizan durante las iniciaciones de los jóvenes deseosos de incorporarse a las prebendas que la madurez ofrece. Las ceremonias para cualquier occidental resultan pueriles porque no conocemos el idioma de la selva, de lo primigenio, porque estamos inmersos en nuestra cultura salvavidas por la que tanto han luchado nuestros antecesores, una vida mejor, pero que nos ha separado del sentido profundo de la naturaleza.

Las hembras ancestrales de nuestra especie no salían a cazar, aunque seguro muchas también podrían hacerlo. Ellas no necesitan buscar la experiencia de sangre y dolor en el exterior, va implícita en su naturaleza puesto que al parir derraman su sangre, sienten dolor y miedo, igual que el cazador primitivo. También se manchan de sangre, pero en este caso para dar vida. Sangre de vida, sangre de muerte, siempre presente.

El hombre que come carne ha de enfrentarse a su propia crueldad y dolor, no valen paños calientes: o matas o mueres; la tercera vía consiste en escaquearse mediante engaños hasta la próxima encrucijada. Así hasta el final. Suena a lo mas contrario a nuestra civilización, a animalidad pura y sin embargo mucho me temo que bajo la máscara que la civilización nos ha enseñado a utilizar, aquellos que consiguen no confundirse con ella, se dan cuenta de la crueldad de la vida reflejada en las distintas culturas, en las diferencias esenciales entre humanos nacidos aleatoriamente en distintos lugares del planeta.

Si nos fijamos detenidamente en nuestros congéneres podríamos hacer paralelismos con esos compañeros de planeta que describimos como animales, inmersos en nuestra vana superioridad. (La misma que nos destruirá, si no lo está haciendo ya.) Unos somos tiburones, águilas, caballos, primates de diversa índole como bonobos o gorilas; cerdos, gallinas, liebres, ratones, tigres, leones, serpientes, cocodrilos, cigüeñas y así hasta un interminable etc. A lo mejor es por esto mismo que el horóscopo chino está asimilado a ciertos animales.

Creo que estoy escribiendo sobre la supervivencia. La vida necesita el dolor de matar para permanecer viva. Se engulle a sí misma para poder parirse con dolor. Vida y dolor van indisolublemente unidos. ¿Por qué rechazamos este último? si forman parte del mismo eje.

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Acerca de emejota

Peripatética.
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