LO QUE OCURRE AL SOÑAR ….. CON ESCANDINAVIA

En la entrada anterior mencione una relación personal, muy indirecta, con esta imagen, con las auroras boreales.

Esto es así porque durante aquel año mágico, y posteriormente en Madrid, tendría ocasión de relacionarme con jóvenes nórdicos. Era como si en cierta forma un destino posible hubiera sido vivir mi madurez en el norte de Europa.  Los causantes de dicho destino fallido no fue un amorcillo sueco, o noruego, o islandés, fueron varios.  Por entonces no relacionaba, no entendía, solo notaba que existía un cierto magnetismo entre gentes de aquellas latitudes y mi persona.

Se dieron algunas  propuestas muy serias de matrimonio, si bien dos corrieron peligro de inminencia,  “contra” un noruego y “contra” un sueco. El primero, mucho después, incluso se vino a buscarme a Madrid, lo cual me azaró enormemente puesto que ya tenía novio formal y ….. extremeño.  El segundo, fotógrafo de profesión, acabaría casándose con una argentina con la que tuvo cuatro hijos y no paró de hacérmelo saber por los más diversos medios.

No quepa ninguna duda que habría aceptado alguna de ellas,  aunque no estuviera locamente enamorada de ninguno de los dos, con tal de salir de mi país y establecer una familia en una tierra que había admirado desde  los tiempos escolares a través de la asignatura de “Geography”, con unos textos bellísimos y esplendidas imágenes.   Las historias de aquellos esquimales me atraían enormemente ya desde bien pequeña.

 

Solo existía un gran, enorme impedimento, entre tantos, en  aquella etapa de mi vida: que quien se casara contra mi o viceversa se llevaría el “paquete mortal al completo” porque así lo había establecido mi progenitora desde antes de engendrarme, que para eso me educó en la élite hasta los quince. (Tres lústros de inversión le rentaron nueve… no resultó mal negocio, no.) Durante dichos quince años me lo dio todo amén de privarme el  tener que compartirlo con herman@s “envidios@s”. Luego me tocaría “rendir beneficios”, algo que no paró de recalcármelo desde el principio de mis días, sumado a  las palabras de un padre temeroso que su hija pudiera alguna vez avergonzarse de él  y de su origen, que añadirían más leña aún al fuego.    Un sacrificio económico por su parte en contrapartida de mi persona y en aras de mi gloria personal,  mejor dicho de mi sacrificio personal  e indefinido solo por el hecho de haber nacido en el seno de su vientre, de su hogar, de su circunstancia. Todas las cargas  me fue transferidas de antemano  desde el útero, como se hacía antiguamente, en la historia de los tiempos: Engendrar para producir y soportar, y me llevé todas las papeletas.

 

Esto último significaba que no me podría casar contra ningún “guiri”  porque mis padres no estaban preparados para salir de su entorno, básicamente debido a su falta de medios económicos para mantenerse sin mi ayuda.  Visto lo visto, nada más conocerlos, apenas si se iniciaba algún pequeño flirteo,  rápidamente echaba el cierre, me volvía antipática y procuraba espantarlos con la idea que habían errado en sus intenciones.  Así de sencillo.

 

Una vez cumplida la meta y las ambiciones de mi señora madre, es decir contraer un matrimonio ventajoso, mantenerla y además en un estatus social alto,  tal y como era de esperar tras  sus desvelos durante mi infancia; tomó posesión de mi hogar, que de mi vida ya lo había hecho desde sus inicios,  excepto aquel año en EEUU,  y se  convirtió en una viuda feliz, muy muy feliz tras el fallecimiento de mi padre.

No era de extrañar, pues, que con  todos estos antecedentes ocurrieran dos hitos importantes en el momento planetario adecuado.  El primero que saltara todo por los aires cuando mi vástago menor cumpliera la mayoría de edad. El segundo que en mi mente y en mi corazón pensara visitar   Escandinavia en cuanto dispusiera de cierta libertad económica.

Las siguientes entradas estarán dedicadas a dicho viaje.

 

 

Como los detalles del viaje fueron  escritos en su día, en los albores del siglo XXI, me limitaré a fotografiar el texto en las siguientes. Resultará mucho más fidedigno y el pasado lo soñaré presente.

Al releer para corregir esta entrada constato, nada nuevo por otra parte, que este blog es demasiado personal, cosa mal vista en la blogosfera, pero lo cierto es que me da igual, estoy tan agradecida a todas las cosas mal vistas que me han ayudado a ser feliz. Está  dirigido de manera directa a mis descendientes, esos que nunca tienen tiempo para escuchar y a la siguiente generación, conocida vulgarmente como “nietos”. Hoy es el cumpleaños de mi nieto menor, y aunque solo cumpla siete, puede que dentro de medio siglo, ojalá ocurra antes, pueda leer estas letras y sonreirse.  Si de paso sirve para algo más o me ayuda  encontrar amig@s con los que conseguir comunicarme desde el corazón, miel sobre hojuelas.

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Acerca de emejota

Peripatética.
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2 respuestas a LO QUE OCURRE AL SOÑAR ….. CON ESCANDINAVIA

  1. Manu. dijo:

    Hola Emejota.

    Sólo quería decirte que eres única y me pareces realmente admirable. (Hablo desde el desconocimiento, por supuesto, pero es la intuición que me da tras leer tus personales entradas).

    Creo que eres una mujer madura y curtida por la vida, que sigue manteniendo esa ilusión y esa vitalidad juvenil que espero y deseo nunca pierdas.

    Un fortísimo abrazo de amigo de pensamiento.

    Manu.

    • emejota dijo:

      Gracias Manu, ya veo que me has encontrado por aquí. Estoy haciendo experimentos con WordPress, poquito a poco.
      No sabes cuanta moral me da tu comentario pues a veces una se siente muy sola e incomprendida, es más tu definición me halaga. Ahhh si supieras cuanto, cuanto he vivido, más interior que exteriormente y de esto último no me puedo quejar. Me gustaría poder compartirlo adecuadamente pero no encuentro la clave adecuada para hacerlo con eficiencia y a veces me siento muy muy mal. Gracias de nuevo por los ánimos.
      Otro abrazote para ti con beso incluido.

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